El director de la agencia de financiamiento de viviendas de Estados Unidos Bill Pulte habla con reporteros en la Casa Blanca en Washington el 9 de enero del 2026 (AP foto/Evan Vucci)
Donald Trump anunció este martes la designación de Bill Pulte como nuevo director interino de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, en reemplazo de Tulsi Gabbard, quien dejó el cargo tras presentar su renuncia por motivos personales.
La decisión coloca al actual titular de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda (FHFA) al frente del organismo encargado de coordinar las 18 agencias de inteligencia estadounidenses, entre ellas la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).
Pulte, de 38 años, continuará además desempeñando sus funciones al frente de la FHFA y como presidente de los directorios de Fannie Mae y Freddie Mac.
El anuncio fue realizado por Trump a través de Truth Social, donde defendió el perfil del funcionario y destacó su experiencia en administración financiera y manejo de mercados. “William tiene una amplia experiencia en la gestión de los asuntos más delicados de Estados Unidos, la seguridad y solidez de los mercados”, expresó el mandatario.
Sin embargo, la designación despertó cuestionamientos debido a que la legislación federal que regula el cargo establece que el director de Inteligencia Nacional debe contar con “amplia experiencia en seguridad nacional”, un requisito que Pulte no posee.
La Casa Blanca evitó el proceso de confirmación del Senado mediante una designación interina, mecanismo que le permitirá permanecer hasta 210 días en el cargo sin necesidad de aprobación legislativa. El plazo abarca prácticamente hasta las elecciones legislativas de medio término previstas para noviembre.
La llegada de Pulte al área de inteligencia también reavivó polémicas vinculadas a su gestión dentro del sistema hipotecario estadounidense.
Nieto del fundador de la constructora PulteGroup, el funcionario desembarcó en la FHFA sin antecedentes en regulación financiera ni experiencia previa en la administración pública.
Durante su gestión, utilizó registros hipotecarios de Fannie Mae y Freddie Mac para impulsar denuncias penales contra dirigentes demócratas, entre ellos el senador Adam Schiff y la fiscal general de Nueva York, Letitia James.
Según trascendió, funcionarios internos iniciaron una investigación para determinar cómo había accedido a esa información. Posteriormente, Pulte desplazó a responsables del área de ética, una medida que actualmente es analizada por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) bajo sospechas de posible abuso de autoridad.
El caso de Letitia James también generó repercusiones políticas. La funcionaria fue imputada en octubre pasado por presunto fraude bancario, aunque un juez federal terminó desestimando los cargos semanas después.

La salida de Tulsi Gabbard del máximo organismo de inteligencia se formalizará el próximo 30 de junio. La ex congresista hawaiana explicó que su decisión estuvo relacionada con la situación de salud de su esposo, Abraham Williams, diagnosticado con una forma poco frecuente de cáncer óseo.
No obstante, su paso por el cargo también estuvo atravesado por diferencias con la administración Trump.
Durante una comparecencia ante el Comité de Inteligencia del Senado, Gabbard sostuvo que Irán no había reconstruido su capacidad nuclear tras los ataques estadounidenses de 2025, una evaluación que chocó con el discurso oficial de la Casa Blanca respecto a la amenaza iraní y los fundamentos de aquella ofensiva militar.
El reemplazo se produce además en medio de un escenario todavía sensible en Medio Oriente, con un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán que continúa siendo considerado frágil.
La designación de Pulte generó respuestas inmediatas dentro del Congreso estadounidense.
El senador demócrata Mark Warner, vicepresidente del Comité de Inteligencia, cuestionó la decisión y afirmó que la Casa Blanca eligió a alguien que “provea la narrativa que quiere, no la inteligencia que necesita”.
Desde el oficialismo republicano también aparecieron reparos. El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, evitó respaldar abiertamente la nominación y advirtió que Estados Unidos “no necesita un departamento de inteligencia politizado”.
En contraste, el vicepresidente JD Vance salió a respaldar al funcionario y aseguró que Pulte comprende la necesidad de que la comunidad de inteligencia responda a las autoridades elegidas democráticamente.
La designación recordó antecedentes del primer mandato de Trump, cuando Ric Grenell asumió también de manera interina al frente de Inteligencia Nacional. Sin embargo, en este caso las críticas se profundizaron debido a la falta total de experiencia de Pulte en temas de espionaje y seguridad nacional, sumado a la investigación federal que todavía pesa sobre su gestión en la FHFA.