El Gobierno nacional dio un paso clave para avanzar con el denominado “Súper RIGI”, luego de conseguir dictamen de mayoría en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados.
La iniciativa obtuvo 61 firmas con el respaldo del oficialismo y de bloques aliados como el PRO, la UCR e Innovación Federal, por lo que quedó en condiciones de ser debatida en el recinto durante la sesión prevista para el próximo miércoles.
El proyecto busca crear un régimen especial de incentivos destinado a atraer grandes inversiones vinculadas a sectores tecnológicos estratégicos, entre ellos inteligencia artificial, semiconductores, baterías, hidrógeno verde, vehículos eléctricos, energías renovables y reactores nucleares.
A diferencia del RIGI original, el nuevo esquema establece un piso mínimo de inversión de 1.000 millones de dólares para acceder a los beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios.
Además, contempla una estabilidad tributaria por 30 años y un período de vigencia de cinco años, con posibilidad de una prórroga adicional.
La iniciativa también excluye proyectos vinculados a recursos naturales e infraestructura y no permite la adhesión de ampliaciones de emprendimientos ya existentes.
Entre los incentivos previstos figuran una reducción del impuesto a las Ganancias al 15%, amortización acelerada de inversiones, créditos fiscales para cancelar IVA, una alícuota única del 10% para contribuciones patronales y una reducción progresiva de la carga impositiva sobre dividendos.
Asimismo, el régimen elimina derechos de exportación e importación y prevé la libre disponibilidad total de divisas provenientes de exportaciones a partir del tercer año.

Durante el debate, el diputado Eduardo Falcone destacó la incorporación de propuestas impulsadas por el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID).
Entre ellas se incluyó una cláusula que obliga a destinar al menos el 20% de la inversión a proveedores locales, además de beneficios específicos para los proyectos que destinen recursos a investigación y desarrollo.
Según explicó, esas inversiones podrán computarse al doble de su valor dentro del compromiso de inversión exigido por el régimen.
Desde Unión por la Patria y el Frente de Izquierda cuestionaron duramente la iniciativa.
El presidente del bloque peronista, Germán Martínez, sostuvo que el proyecto no garantizará mayor empleo ni desarrollo económico y advirtió que profundizará las diferencias entre los sectores alcanzados por el régimen y el resto de la economía.
Por su parte, Nicolás del Caño calificó al Súper RIGI como un “régimen de privilegio” orientado a favorecer a grandes empresas tecnológicas.
También Agustín Rossi y Adriana Sarquis cuestionaron la propuesta, al considerar que podría favorecer modelos de desarrollo con escaso valor agregado y excesivos beneficios para grandes compañías.
La administración nacional busca captar inversiones de gran escala en industrias consideradas estratégicas para el futuro, con la intención de posicionar al país en sectores de alta tecnología y fomentar la llegada de capitales internacionales.
Si el proyecto logra ser aprobado en Diputados, el Súper RIGI se convertirá en uno de los principales instrumentos económicos impulsados por el oficialismo para promover nuevas inversiones y acelerar el desarrollo de actividades vinculadas a la economía del conocimiento.