La líder de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, lanzó una fuerte definición sobre el futuro político del presidente Javier Milei al asegurar que “no reelige en 2027”, en una entrevista donde también apuntó con dureza contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Carrió sostuvo que el actual ciclo político no logrará sostenerse en el tiempo y planteó una lectura más amplia del escenario nacional. “Las sociedades van de un extremo al otro, pero hay un punto en que vuelven al medio”, afirmó, al anticipar un posible reordenamiento del sistema político.
En ese contexto, también se refirió a la situación que involucra a Adorni, a la que calificó como “muy ridícula” y definió como “una película de Almodóvar sobre la corrupción argentina”. La dirigente ironizó sobre los episodios que rodean al funcionario y sumó cuestionamientos sobre su comportamiento y gastos.
“¿A quién se le ocurre ir en un avión privado a Punta del Este?”, lanzó, en referencia a uno de los hechos que generaron polémica. Además, fue tajante al ser consultada sobre el jefe de Gabinete: “Pero obvio”, respondió al ser preguntada si lo considera corrupto.
Mientras tanto, dentro del Gobierno se multiplican los gestos de respaldo hacia Adorni. Karina Milei volvió a mostrarse públicamente junto al funcionario en actividades oficiales, en un intento por sostenerlo políticamente en medio del avance de investigaciones judiciales.
Ambos compartieron agenda en la Unidad Operativa Centro de Contención Biológica del ANLIS Malbrán, junto al ministro de Salud, y más tarde participaron de una actividad en Casa Rosada. La estrategia oficial apunta a mostrar normalidad de gestión pese al creciente desgaste político que genera el caso.
En Balcarce 50, sin embargo, crece la preocupación por el impacto que la situación de Adorni puede tener en la imagen del Gobierno. Algunos sectores advierten que el costo político empieza a escalar, mientras el oficialismo intenta contener la crisis sin abrir nuevas fisuras internas.
Las declaraciones de Carrió suman presión a un escenario político ya tensionado, donde el rumbo del Gobierno y la proyección hacia 2027 comienzan a instalarse como eje central del debate.