El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, fue proclamado candidato presidencial del partido Nuevas Ideas para competir por un tercer mandato consecutivo en las elecciones previstas para febrero de 2027.
La designación se concretó durante las elecciones internas de la fuerza oficialista, donde Bukele fue el único postulante. La candidatura es posible tras la reforma constitucional aprobada en julio de 2025, que habilitó la reelección presidencial indefinida.
La modificación también extendió el mandato presidencial de cinco a seis años y eliminó la segunda vuelta electoral. Además, reorganizó el calendario para unificar las elecciones presidenciales y locales.
Bukele volverá a integrar la fórmula junto al actual vicepresidente, Félix Ulloa.
El presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro, sostuvo que Nuevas Ideas se convirtió en “el partido más grande en la historia de El Salvador” tras oficializar la candidatura del mandatario.
A los 44 años, Bukele mantiene elevados niveles de aprobación. Según el Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana, cuenta con un respaldo del 87,8%.
Gran parte de ese apoyo se atribuye a la política de seguridad impulsada bajo el régimen de excepción para combatir a las pandillas.
De acuerdo con cifras oficiales, El Salvador cerró 2025 con 82 homicidios, una marcada reducción frente a los 6.656 asesinatos registrados en 2015, cuando el país figuraba entre los más violentos del mundo.
El modelo de seguridad también recibió cuestionamientos de organismos internacionales.
Human Rights Watch y Amnistía Internacional denunciaron presuntas violaciones a los derechos humanos, entre ellas torturas, detenciones arbitrarias y restricciones a las garantías judiciales durante el estado de excepción.
Sectores de la oposición sostienen además que Bukele concentra poder sobre el Congreso, el sistema judicial y la Fiscalía, mientras que organizaciones internacionales cuestionan las condiciones de detención en las cárceles construidas para miembros de pandillas.
Sin una oposición que aparezca como competitiva, el presidente salvadoreño llega al proceso electoral como el principal favorito para mantenerse en el poder.