El rey Carlos III de Reino Unido estrecha la mano del nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, durante una audiencia en el Palacio de Buckingham, en Londres AARON CHOWN - POOL
Andy Burnham asumió este lunes como nuevo primer ministro del Reino Unido, luego de que el rey Carlos III le encargara formalmente la formación del gobierno durante una audiencia celebrada en el Palacio de Buckingham.
El dirigente laborista, de 56 años y exalcalde del Gran Manchester, reemplazó a Keir Starmer, quien presentó su renuncia después de perder respaldo dentro de su propio partido. Burnham llegó al palacio acompañado por su esposa, Marie-France Van Heel, antes de dirigirse a la residencia oficial de Downing Street.
En su primer discurso como jefe de gobierno, reconoció que el país atravesó una prolongada etapa de inestabilidad política y prometió iniciar un cambio de rumbo.
“Este es un momento para la reflexión y una nueva determinación. Reino Unido necesita mostrar al mundo que podemos recuperar nuestra estabilidad una vez más”, sostuvo frente al número 10 de Downing Street.
Burnham también se comprometió a reducir el impacto del costo de vida, descentralizar el poder, revitalizar la industria y fortalecer el control público sobre servicios considerados esenciales. Además, adelantó que impulsará un plan de diez años para el país.
La transición se produjo después de que Starmer ofreciera un breve mensaje de despedida desde la residencia oficial. El dirigente saliente aseguró que dejaba el cargo orgulloso de su gestión y sostuvo que el Reino Unido era “más fuerte y más justo” que cuando asumió dos años atrás.
Posteriormente, Starmer acudió al Palacio de Buckingham para presentar su dimisión, que fue aceptada por el monarca. Minutos después, Carlos III recibió a Burnham y le pidió oficialmente que formara un nuevo gobierno.
El sistema parlamentario británico permite que el partido gobernante reemplace a su líder y, en consecuencia, al primer ministro, sin convocar de manera inmediata a elecciones generales. La próxima votación nacional debe realizarse a más tardar en 2029, aunque el nuevo mandatario podría adelantarla.
Burnham había quedado como único candidato para conducir el Partido Laborista después de reunir el respaldo de 379 de sus 403 diputados en la Cámara de los Comunes.
Durante su campaña interna prometió reducir la confrontación política, mejorar el nivel de vida y recuperar la confianza de la sociedad. También afirmó que mantendrá algunos de los lineamientos desarrollados durante la gestión de Starmer.
Uno de sus primeros desafíos será definir la composición del nuevo gabinete. Se esperan modificaciones en áreas estratégicas como el Tesoro y los ministerios de Relaciones Exteriores e Interior.
El crecimiento económico, la inflación y el costo de vida aparecen entre los principales retos de la nueva administración, que buscará recuperar estabilidad después de una década marcada por sucesivos cambios de liderazgo.