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14 de julio de 2026
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A 14 años de la caída de Lugo, la oposición paraguaya busca reagruparse para 2028

22 de junio de 2026

Expulsión. Fernando Lugo y su mano derecha, Marcial Congo, durante las protestas ciudadanas.Archivo.

El juicio político que destituyó a Fernando Lugo sigue siendo una herida abierta para la oposición. De cara a las próximas elecciones generales, distintos sectores intentan reconstruir una unidad capaz de disputar el poder al Partido Colorado.

A 14 años del juicio político que terminó con la destitución de Fernando Lugo, la oposición paraguaya vuelve a mirar hacia 2028 con un desafío conocido: construir una unidad amplia para intentar derrotar al Partido Colorado.

La caída de Lugo, ocurrida el 22 de junio de 2012, marcó un antes y un después en la política paraguaya. Desde entonces, los sectores opositores no lograron repetir la victoria alcanzada en 2008, cuando el exobispo llegó a la Presidencia y puso fin a más de seis décadas de hegemonía colorada.

A puertas de una nueva carrera presidencial, referentes opositores admiten que la herida del 2012 sigue abierta y que el principal aprendizaje pasa por discutir primero un proyecto político común antes de definir candidaturas.

El juicio político que cambió la política paraguaya

Fernando Lugo fue destituido por el Senado en un juicio político relámpago, acusado de mal desempeño de sus funciones. El argumento central fue el Caso Curuguaty, un operativo policial que terminó con la muerte de seis policías y 11 campesinos.

El proceso avanzó en cuestión de horas y dejó al entonces presidente con muy poco margen para preparar su defensa. Tras la votación, el vicepresidente Federico Franco asumió el poder y se instaló en Mburuvicha Róga.

La destitución quebró definitivamente la Alianza Patriótica para el Cambio, el espacio que había llevado a Lugo a la Presidencia en 2008. La participación de sectores liberales en la salida del mandatario profundizó las divisiones internas de la oposición.

Lugo, del poder al Senado

Tras su salida del Ejecutivo, Lugo no abandonó la política. Fue electo senador para los periodos 2013-2018 y 2018-2023, aunque su presencia en el Congreso estuvo atravesada por cuestionamientos y debates sobre su condición de expresidente.

En 2022 sufrió un accidente cerebrovascular que lo mantuvo alejado de la actividad parlamentaria durante varios meses.

Su figura, sin embargo, sigue siendo central en la memoria política opositora. Para muchos sectores, el proceso que terminó con su gobierno explica parte de la fragmentación que todavía arrastra la oposición paraguaya.

La autocrítica opositora

El exsenador Hugo Richer, uno de los referentes históricos del Frente Guasu, volvió a plantear una autocrítica sobre el rol de la oposición tras la caída de Lugo.

Según Richer, el problema de la oposición de cara a 2028 es que todavía no logró cerrar el error político de 2012. A su criterio, aquella ruptura abrió el camino al avance del cartismo y al esquema de poder que hoy cuestionan varios sectores opositores.

También advirtió que existe demasiada improvisación en la construcción opositora actual, especialmente cuando la discusión se concentra en nombres y encuestas antes que en acuerdos programáticos.

Primero el programa, después los candidatos

Richer recordó que la victoria de 2008 no fue producto de una candidatura aislada, sino de un proceso político más amplio. En aquella etapa, la oposición discutió un programa de gobierno, construyó acuerdos y recién después ordenó la oferta electoral.

Para el exsenador, ese camino debería recuperarse si la oposición pretende llegar con chances reales a las generales de 2028.

La advertencia apunta a un punto clave: sin acuerdos políticos claros, cualquier candidatura corre el riesgo de quedar debilitada frente a una ciudadanía que reclama confianza, coherencia y capacidad de gobierno.

Ricardo Estigarribia

Los nombres que empiezan a moverse hacia 2028

En el escenario opositor comienzan a posicionarse figuras como Ricardo Estigarribia, del Nuevo Liberalismo, y Miguel Prieto, del movimiento Yo Creo. Ambos aparecen como posibles protagonistas de una construcción amplia para enfrentar al Partido Colorado.

Del otro lado, la ANR también empieza a ordenar su tablero interno. Entre los nombres que se proyectan hacia la competencia presidencial aparecen Pedro Alliana, por Honor Colorado, y Arnoldo Wiens, por Colorado Añetete.

Aunque todavía falta camino, el debate ya empezó. La oposición paraguaya vuelve a enfrentarse a su dilema histórico: lograr una unidad real, con acuerdos de fondo, o llegar fragmentada a una nueva elección frente a la maquinaria colorada.

Una herida que sigue pesando

La destitución de Lugo no quedó solo como un episodio del pasado. Catorce años después, sigue funcionando como una referencia obligada para entender la dificultad de la oposición paraguaya para sostener alianzas, construir confianza y disputar el poder de manera competitiva.

El desafío hacia 2028 será cerrar esa etapa sin borrar sus lecciones. Para eso, la oposición deberá resolver si quiere apenas juntar candidatos o construir una alternativa política capaz de gobernar.

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