Foto: Amirhosein Khorgooi/ISNA via AP
Empresas petroleras y ejecutivos del sector energético comenzaron a advertirle al gobierno de Donald Trump sobre el riesgo de una nueva escalada en los precios internacionales del petróleo debido al rápido descenso de las reservas globales de crudo y combustibles.
Según trascendió, referentes de la industria mantuvieron conversaciones con funcionarios de la Casa Blanca y miembros del gabinete estadounidense para alertar sobre el impacto que está provocando la interrupción parcial del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
Las advertencias surgieron luego de que distintos indicadores comenzaran a mostrar una caída sostenida en los inventarios de petróleo y combustibles, tanto en Estados Unidos como en otros mercados internacionales.
De acuerdo con ejecutivos del sector citados por medios estadounidenses, muchas compañías comenzaron a utilizar reservas almacenadas para reemplazar parte del suministro proveniente de Medio Oriente, afectado por el conflicto que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel.
Uno de los empresarios consultados sostuvo que los niveles actuales ya son “peligrosamente bajos” y advirtió sobre posibles tensiones en el abastecimiento hacia mediados o fines de junio.
La preocupación se profundizó luego de que Irán mantuviera restringido el paso por el estrecho de Ormuz durante los últimos tres meses, tras los ataques militares lanzados por Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní.
El conflicto provocó una de las mayores alteraciones recientes en el flujo mundial de petróleo, obligando a distintos países a recurrir a sus reservas estratégicas y comerciales para sostener el suministro energético.
Dentro de la industria energética existe preocupación por la posibilidad de que la reducción de inventarios termine generando fuertes aumentos en los precios internacionales del crudo y los combustibles refinados.
Ejecutivos del sector señalaron que algunos mercados específicos ya muestran señales de tensión, especialmente en productos como combustible para aviones y diésel.
En Estados Unidos, el precio promedio de la nafta alcanzó los 4,26 dólares por galón, un valor considerablemente superior al registrado antes del inicio del conflicto en Medio Oriente.
Desde Exxon Mobil advirtieron que, si las reservas continúan cayendo al ritmo actual, el barril de Brent podría escalar hasta valores de entre 150 y 160 dólares en las próximas semanas.
Neil Chapman, vicepresidente senior de la compañía, sostuvo en una conferencia con inversores que una vez alcanzados ciertos niveles mínimos de inventario “los precios se dispararán”.
Según otra fuente vinculada a la industria, la administración Trump ya fue advertida sobre ese escenario.
A pesar de las versiones difundidas por ejecutivos y analistas del mercado energético, funcionarios de la Casa Blanca negaron haber recibido advertencias privadas sobre una situación crítica en las reservas.
Desde el entorno presidencial afirmaron que los informes publicados por medios estadounidenses son incorrectos y aseguraron que no existieron conversaciones formales sobre riesgos inmediatos de abastecimiento.
El Departamento de Energía también señaló que mantiene diálogo permanente con líderes de la industria, aunque aseguró que no hubo reuniones específicas sobre una posible crisis de inventarios.
Mientras tanto, el gobierno estadounidense continúa defendiendo su estrategia energética y sostiene que la producción récord de petróleo en Estados Unidos ayuda a contener los efectos del conflicto internacional.
La administración Trump también destacó medidas como el aumento de suministros provenientes de Venezuela y flexibilizaciones regulatorias para el transporte marítimo interno de combustibles.
Datos recientes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) mostraron una caída de ocho millones de barriles en las reservas comerciales de crudo durante la última semana, acumulando ocho descensos consecutivos.
Además, el gobierno liberó otros ocho millones de barriles desde la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), acercando nuevamente esos niveles a mínimos históricos recientes.
A nivel global, distintos analistas sostienen que el mercado logró contener hasta ahora un salto aún mayor en los precios gracias a las reservas acumuladas antes del conflicto. Sin embargo, especialistas advierten que ese margen comienza a agotarse.
Jim Burkhard, director global de investigación de petróleo en S&P Global Energy, aseguró que nunca había observado una caída tan acelerada en los inventarios mundiales.
Según estimaciones privadas, las reservas globales disminuyeron en alrededor de 500 millones de barriles desde el inicio de la guerra y continúan reduciéndose a un ritmo cercano a 5,8 millones de barriles diarios.
Analistas internacionales sostienen que, si el estrecho de Ormuz continúa parcialmente bloqueado durante los próximos meses, podrían comenzar a aparecer problemas de abastecimiento industrial y nuevas presiones inflacionarias sobre la economía global.
con información de Politico