Axel Kicillof junto al gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés
Axel Kicillof avanza en la construcción de un esquema político nacional mientras multiplica recorridas por distintas provincias y consolida alianzas más allá del núcleo tradicional del peronismo.
Aunque desde su entorno insisten en que el foco actual está puesto en construir una alternativa política al gobierno de Javier Milei y no en una candidatura presidencial, el gobernador bonaerense empezó a moverse con lógica nacional y con una presencia cada vez más activa fuera de la provincia de Buenos Aires.
En ese marco, este miércoles desarrolló una intensa agenda política en Corrientes, donde mantuvo encuentros con intendentes, dirigentes sindicales y referentes territoriales vinculados al espacio Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
El armado local está coordinado por Alberto Descalzo, histórico dirigente peronista bonaerense y ex intendente de Ituzaingó, quien actualmente ocupa funciones dentro de Provincia Seguros y actúa como nexo con sectores del peronismo correntino.
Sin embargo, el gesto político más relevante de la visita fue la reunión que Kicillof mantuvo con el gobernador correntino Juan Pablo Valdés, dirigente de la Unión Cívica Radical con fuerte respaldo interno en su provincia.
El encuentro tomó especial relevancia porque se trata del primer mandatario no peronista con el que Kicillof se muestra públicamente en el marco de sus recorridas políticas recientes.
Hasta ahora, el gobernador bonaerense había compartido actividades con dirigentes como Gustavo Melella en Tierra del Fuego, Gildo Insfrán en Formosa y Ricardo Quintela en La Rioja, todos vinculados al peronismo.

Dentro del entorno político de Kicillof consideran que una eventual ampliación del peronismo debería incluir acuerdos con sectores provinciales moderados, parte del radicalismo, referentes del socialismo y espacios alejados de la línea dura libertaria.
En ese contexto, el vínculo institucional con Valdés fue leído como un movimiento político de peso dentro de la estrategia de construcción nacional del gobernador bonaerense.
Desde Corrientes señalaron que la reunión tuvo un carácter formal e institucional, aunque también remarcaron la buena relación que ambas provincias mantienen desde hace tiempo.
En particular, destacaron la colaboración brindada por Buenos Aires durante los incendios forestales que afectaron a Corrientes, cuando la gestión bonaerense envió helicópteros, ambulancias, camionetas y personal de asistencia.
“Hay buena sintonía y colaboración”, afirmaron desde el entorno del mandatario correntino.
Durante la actividad conjunta, ambos gobernadores firmaron acuerdos orientados a fortalecer la cooperación productiva y la integración comercial entre las provincias.
“Con Corrientes compartimos problemas y dificultades, pero también la solidaridad y la voluntad de utilizar todas nuestras capacidades para cooperar y salir adelante”, sostuvo Kicillof en conferencia de prensa.

No es la primera vez que Kicillof construye puentes políticos e institucionales con mandatarios alejados del kirchnerismo.
En mayo de 2024 había firmado convenios con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro para coordinar acciones contra el narcotráfico y también acordó políticas sanitarias con el mandatario de Chubut, Ignacio Torres.
Semanas atrás, además, visitó Córdoba para presentar su libro “De Smith a Keynes” y participar del congreso nacional del gremio de Sanidad encabezado por Héctor Daer, uno de los dirigentes sindicales más cercanos a su espacio político.
Aunque en esa oportunidad no hubo foto con el gobernador Martín Llaryora, sí existieron contactos previos y un vínculo político que distintos sectores describen como fluido.
Mientras profundiza su armado territorial, Kicillof también enfrenta cuestionamientos crecientes tanto desde el oficialismo libertario como desde sectores internos del peronismo, especialmente vinculados a La Cámpora.
En los últimos días recibió críticas del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, del ministro de Economía Luis Caputo y también mensajes indirectos provenientes del entorno de Máximo Kirchner.
A pesar de la presión política, el gobernador mantiene una estrategia de bajo perfil frente a los ataques y evita responder públicamente a la mayoría de las críticas.
En el entorno bonaerense entienden que el mandatario quedó ubicado como uno de los principales referentes opositores con proyección presidencial hacia 2027, un escenario que amplía simultáneamente su volumen político y el nivel de confrontación que enfrenta tanto dentro como fuera del peronismo.