Durán Barba vinculó la caída de inversiones con la falta de estabilidad y pidió acuerdos ante el avance de la IA

Durán Barba vinculó la caída de inversiones con la falta de estabilidad y pidió acuerdos ante el avance de la IA

El consultor advirtió sobre la combinación entre el retroceso de la inversión extranjera directa y la automatización del mercado laboral. Cuestionó la polarización política y planteó que sindicatos, empresas y partidos deberían construir consensos para administrar la reconversión tecnológica.

Jaime Durán Barba puso el foco sobre dos procesos que avanzan simultáneamente en la Argentina y que, según su análisis, requieren una respuesta política: la caída de la inversión extranjera directa y la aceleración de la automatización mediante inteligencia artificial, robótica y sistemas autónomos.

El consultor partió de los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que registraron una caída del 73,1% de la inversión extranjera directa recibida por la Argentina durante 2025. A partir de ese indicador, cuestionó la idea de que los alineamientos políticos internacionales puedan traducirse automáticamente en desembolsos de capital.

“Las inversiones no tienen ideología, pero buscan estabilidad”, afirmó Durán Barba. Su planteo coloca la previsibilidad política e institucional como una de las variables que intervienen en las decisiones empresariales y cuestiona la estrategia de confrontación permanente como herramienta de construcción política.

En ese punto, el consultor dirigió su crítica hacia el presidente Javier Milei. Según su interpretación, la profundización de la polarización dificulta la generación de un escenario de estabilidad capaz de favorecer nuevas inversiones.

El segundo componente de su diagnóstico es tecnológico. Durán Barba advirtió que la incorporación creciente de inteligencia artificial, robótica y sistemas automatizados modificará el mercado laboral y eliminará determinadas tareas y puestos de trabajo tradicionales.

La cuestión, para el analista, no pasa únicamente por determinar cuántos empleos pueden desaparecer, sino por la velocidad de la transformación. A diferencia de anteriores procesos industriales, la actual reconversión tecnológica puede producirse en períodos considerablemente más cortos, reduciendo el margen disponible para adaptar capacidades laborales y estructuras productivas.

Frente a ese escenario, Durán Barba propuso una respuesta basada en la negociación entre sectores con intereses diferentes. “Es indispensable que los sindicatos, los empresarios, los partidos y otros actores dialoguen”, sostuvo.

El planteo supone trasladar la discusión sobre inteligencia artificial desde el terreno exclusivamente tecnológico hacia el político e institucional: cómo distribuir los costos de la transformación, qué mecanismos de capacitación implementar y de qué manera adaptar las relaciones laborales frente a actividades que pueden ser automatizadas.

La transformación tecnológica también ocupa un lugar central en “¿Qué nos pasó?”, el ensayo que Durán Barba escribió junto a Santiago Nieto. Allí analizan el debilitamiento de estructuras tradicionales y la incertidumbre social generada por cambios tecnológicos que avanzan con mayor velocidad que las respuestas institucionales.

Para Durán Barba, administrar esa transición requiere reducir la confrontación y construir ámbitos de negociación. En ese marco, reclamó un liderazgo “que convoque a un diálogo amplio” entre los sectores involucrados.

Su diagnóstico combina así dos discusiones diferentes pero conectadas: la necesidad de generar condiciones para recuperar inversiones y el desafío de definir qué hacer con una transformación tecnológica que continuará avanzando independientemente de los tiempos de la política.