Foto: Reuters/Mike Segar
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, utilizó su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para defender la soberanía de su país y cuestionar la influencia externa sobre América Latina, en un contexto de diferencias políticas y comerciales con Estados Unidos.
“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, afirmó Lula durante su intervención de este martes en Nueva York. El mandatario también advirtió sobre las “tentaciones hegemónicas” en América Latina y sostuvo que los países de la región necesitan “socios con una agenda positiva” en lugar de presiones externas.
El presidente brasileño no mencionó directamente a Donald Trump en ese tramo de su exposición, aunque hizo referencia a la “mayor potencia del mundo”. También cuestionó la injerencia extranjera en procesos electorales y planteó que las diferencias ideológicas entre los gobiernos latinoamericanos no deberían impedir una mayor integración regional.
Otro de los ejes estuvo puesto en el funcionamiento de Naciones Unidas. Lula afirmó que la organización atraviesa su momento más crítico desde su primera intervención ante la Asamblea General, en 2003, y cuestionó el funcionamiento del Consejo de Seguridad.
“Las concesiones a la ley del más fuerte pasaron de los límites”, sostuvo. Brasil mantiene su reclamo para ampliar el Consejo de Seguridad e incorporar una mayor representación de los países del sur global, además de aspirar a ocupar un asiento permanente.
Lula también abordó los conflictos internacionales y defendió las negociaciones diplomáticas como mecanismo para alcanzar acuerdos. En ese marco, advirtió sobre el riesgo de que enfrentamientos regionales adquieran una dimensión global.
La inteligencia artificial y el poder de las grandes empresas tecnológicas formaron parte de otro tramo de la exposición. El mandatario reclamó avanzar en regulaciones para el sector y advirtió sobre los efectos de una expansión tecnológica sin reglas ni mecanismos de transparencia.
El discurso de Lula se produjo durante una Asamblea General atravesada por las diferencias entre Brasil y Estados Unidos. El mandatario brasileño buscó colocar la soberanía, el multilateralismo y la reforma de los organismos internacionales entre los principales ejes de la posición de su gobierno ante la ONU.
Con información de El Liberal.