Santiago Peña fue destituido por el Congreso de Paraguay casi por unanimidad tras el colapso de ueno bank
El Congreso paraguayo rechazó su renuncia y lo removió por mal desempeño de funciones tras el colapso de ueno bank. Es el segundo presidente echado por juicio político desde el fin de la dictadura de Stroessner, después de Fernando Lugo, y el primero que cae con el voto de casi todo el Parlamento.
Santiago Peña fue destituido de la presidencia de Paraguay. El Congreso lo removió por mal desempeño de funciones en un juicio político que se resolvió en apenas un día, como consecuencia del escándalo por la caída de ueno bank. Votaron a favor los 78 diputados en funciones y 44 de los 45 senadores. El único que se abstuvo fue el senador oficialista Silvio “Beto” Ovelar, que al ser consultado por su decisión invocó su derecho a guardar silencio.
Así, Peña se convierte en el segundo presidente electo en democracia, desde la caída del régimen de Alfredo Stroessner en 1989, en ser removido por esta vía. El antecedente es Fernando Lugo, destituido el 22 de junio de 2012. La diferencia es el número: en el caso de Lugo los votos estuvieron más divididos; en el de Peña, la decisión fue casi unánime.
El dato que vuelve el resultado todavía más llamativo es político. Según destacó el diario ABC Color, Peña fue el presidente con mayor respaldo legislativo desde el retorno de la democracia, con mayoría propia de la Asociación Nacional Republicana (ANR), el Partido Colorado, en ambas cámaras. Ese mismo Congreso, con esa misma mayoría, fue el que lo sacó del cargo.
Una renuncia rechazada y el temor a los fueros
Peña había intentado una salida anticipada: presentó su renuncia el jueves, cuando el escándalo de ueno bank ya era incontenible. Pero el Congreso no la aceptó. El argumento, impulsado sobre todo por la oposición, fue que una renuncia le habría permitido acceder al título de senador vitalicio y a los fueros que lo acompañan, justo cuando enfrenta un eventual proceso penal por el caso. Es el primer presidente paraguayo al que se le rechaza la dimisión.
La acusación incluyó presuntos conflictos de intereses vinculados con Ueno Holding, la sociedad controlante del banco en la que Peña había invertido antes de vender su participación en 2025; cuestionamientos al nombramiento de autoridades del Banco Central del Paraguay, y la concentración de fondos del Instituto de Previsión Social, la caja estatal de jubilaciones, en la entidad intervenida. El colapso dejó congelados los depósitos de casi 3 millones de clientes, en un país de algo más de 6 millones de habitantes.
En las últimas horas, el mandatario había pedido una prórroga de 72 horas para preparar su defensa, al denunciar que le dieron menos de 12 horas para responder a un libelo de 15 páginas y unas 300 fojas de anexos. El pedido no prosperó. La escena tuvo una ironía histórica: en 2012, el juicio exprés contra Lugo fue impulsado por el Partido Colorado; catorce años después, un presidente colorado reclamó las garantías de tiempo que entonces se le negaron a su antecesor opositor, y fue removido igual.
Peña juró el 15 de agosto de 2023 y deja el cargo a menos de dos años del final de su mandato, previsto para agosto de 2028. Es además el segundo colorado que no completa su período en esta etapa democrática, después de Raúl Cubas Grau, que renunció en marzo de 1999 tras el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña y las protestas conocidas como el Marzo Paraguayo.
Por la línea de sucesión constitucional, el cargo debería quedar en manos del vicepresidente Pedro Alliana, dirigente colorado cercano al expresidente Horacio Cartes, a quien Diputados decidió no someter a juicio político. Del lado argentino, la caída golpea a uno de los socios regionales más cercanos de Javier Milei, en un contexto en que la Casa Rosada había optado por el silencio desde el inicio de la crisis.
Con información de ABC Color, Perfil, Canal 26 y MDZ.
